ESTIMULACIÓN INFANTIL
 ESTIMULACIÓN                                            INFANTIL

TERAPIA DE MOVIMIENTO RÍTMICO

 

Cuando un niño nace, deja el entorno protector y blando del útero para entrar en un mundo donde se ve asaltado por una cantidad abrumadora de estímulos sensoriales. Al principio, no puede interpretar las sensaciones que le rodean. Ha intercambiado un mundo de equilibrio por uno caótico. El alimento automático ya no está disponible y debe empezar a participar en el acto de alimentarse por sí mismo. Ya no le aportan el oxigeno desde la sangre de la madre, debe empezar a respirar por si mismo y empezar a buscar la satisfacción de sus propias necesidades.

 

Para sobrevivir, esta dotado de un conjunto de reflejos primarios diseñados para asegurar la respuesta inmediata al nuevo entorno y a sus necesidades cambiantes.

Estos reflejos, después de haber ayudado al bebe a sobrevivir, deberán inhibirse o ser controlados por centros superiores del cerebro. Esto permite que se desarrollen estructuras neurológicas más sofisticadas, que permiten a su vez que el niño tenga control sobre sus respuestas voluntarias.

 

Si estos reflejos permanecen activos habrá una debilidad o inmadurez cerebral, y afectaran no sólo a sus habilidades motoras gruesas o finas sino también a la percepción sensorial y cognitiva.

 

La integración de un reflejo supone la adquisición de una nueva habilidad, a veces lo que ocurre es que no conseguimos que ciertos procesos se hagan de una forma automática y se hacen a través de un esfuerzo continuo y consciente lo que lleva a un agotamiento prematuro.

 

El detectar si un reflejo no está integrado nos puede dar pistas sobre la causa del problema del niño, pero si hay varios reflejos posiblemente estaríamos ante un retraso en el desarrollo neurológico y lo que podemos hacer es crear un programa de ejercicios personalizado para conseguir integrar estos reflejos no inhibidos.

 

La Terapia de Movimiento Rítmico

 

Esta terapia se basa en la realización repetitiva de movimientos rítmicos y reflejos primitivos que implican todo el cuerpo.

 

Se llevan a cabo sobre el suelo y se basan principalmente en la imitación de los movimientos propios realizados por los bebés de forma natural durante su crecimiento y desarrollo.

 

Aunque se trata de movimientos sencillos buscan estimular las conexiones neuronales entre las distintas partes del cerebro. Una vez alcanzado este objetivo se alcanzan beneficios en la capacidad de atención, impulsividad e hiperactividad, lenguaje o la lectoescritura y todas las tareas académicas en general.

 

Además mejora el tono muscular, la postura, el equilibrio y la coordinación e incluso se llega a la madurez y control emocionales.

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